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03/07/2017 | LA NACION

Hay que abandonar las diferencias y definir qué país queremos

Mini bio Cargo Asumió en 2015 el cargo de CEO Global de Louis Dreyfus Company, una de las cuatro líderes en la exportación mundial de granos Desafío Está encarando un fuerte proceso para reestructurar la compañía El argentino Gonzalo Ramírez Martiarena, CEO Global de la firma agroindustrial Louis Dreyfus Company, dice que está impresionado por la cantidad de argentinos que se cruza constantemente por el mundo. Si bien vive en el extranjero hace años, está muy atento a la realidad local. "Cuando vine en diciembre encontré mucho ánimo en la gente en que el país se encaminaba a estar mejor; ahora, encuentro algo en ese ánimo: como que la gente dice «¿qué hay que hacer para estar mejor?»", describe. Optimista, sin embargo, llama a "abandonar de una vez las diferencias y sentarse en una mesa común para definir qué país queremos". "Hay un país en el medio, que no sea ni un extremo ni el otro de la grieta", insiste, en una entrevista con LA NACION. "La Argentina es tan rica... y mirá que visito países", subraya. -¿Qué va a pasar con los precios de las commodities? -A menos que haya un tema climático, van a estar bajos. 2018 pinta como el año en el que las cosas pueden cambiar. Porque empezás a tener techos productivos, los rindes no crecen eternamente, y hay áreas marginales a las que, al haber tenido precios bajos tres años, el productor ya no apuesta. Foto: Maxie Amena -¿Este es el piso de los precios? -Estás cerca del piso. Si hay una buena cosecha en Norteamérica, tenés más para bajar. Pero veo una luz clara que es el balance entre la producción y el consumo en 2018. No necesitás un fracaso productivo para que empiecen a subir los precios. -¿Cómo está el mercado local? -Hay que enfocarse en temas logísticos, hay que prestarle mucha atención al desacople que hay entre impuesto de importación en la soja versus el maíz. Brasil empieza a desarrollar su logística interna, y eso va a hacer que compita contra la producción en la Argentina. Brasil era muy ineficiente en fletes, y esa ineficiencia, para la expansión de la soja, estuvo subvencionada indirectamente por los impuestos de importación en la Argentina. -Dreyfus estaba activo en el proyecto del Belgrano Cargas. ¿Hubo avances? -Se podría ir más rápido. Este país tenía focos inmensos. Las grandes cosas se fueron tratando. Queda el tema del ferrocarril. Es una inversión grande, que tiene que ser hecha por el Estado, porque modifica la estructura de un país, no de 10 empresas. Tiene que estar hecho con un aporte del Estado, pero con un compromiso de los privados de transportar mercadería. El otro tema es que el ferrocarril tiene que ser de uso de todos. Ahí es donde se eficientiza la logística de tal forma que trasladás el beneficio al productor y conseguís expandir la producción. -¿Se está negociando algo ya con los privados o está verde? -Verde claro. Uno, desde el sector privado, quiere que las cosas sucedan más rápido. Pero no siempre se puede. El Presidente tiene que hacer cosas por consenso, que se voten por ley y queden para siempre. Esa es la diferencia hoy entre Brasil y la Argentina. Acá se empieza a hablar de sentarnos todos en una mesa y pensar qué país queremos. ¿Queremos seguir exportando soja o maíz? ¿O queremos exportar quesos, pollo, cerdo, y lo podés hacer trozado y precocido? Eso vale toneladas de plata de valor agregado. Debería cambiar. -¿Qué falta? -Un esquema que diga cómo un Gobierno te da un marco regulatorio, estable en el tiempo, votado por ley, y que les permita a los privados entrar a desarrollar ese negocio. Porque acá se puede producir eficientemente. Somos de los exportadores de commodities más importantes del mundo. ¿Queremos seguir exportando commodities? Creo que no. Al menos, nuestra compañía no va a seguir exportando sólo commoditiesen ningún país del mundo. -¿Qué van a hacer? -Lo que puedo decir es que queremos acercarnos más al consumidor. No hace falta hacerlo solo, se puede hacer con otras empresas. Es buscar a alguien que ya hizo el recorrido, que ya tiene la tecnología y que no vienen a estos países porque no entienden bien cómo funciona; complementar con ellos y producir carne acá pollo y cerdo. -En enero usted dijo a LA NACION que iban a buscar un socio local para el negocio de fertilizantes. ¿Cómo viene esa búsqueda? -La operación de la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil la vamos a integrar dentro de la soja y los cereales, porque tenemos una relación con el productor que nos permite tener un ángulo distinto que el de muchas otras empresas, porque los financiamos con insumos y no con dinero. -¿Ya no va a buscar un socio? -No. En semillas, sí me gustaría un socio que permita expandirnos. -Dreyfus declaró como testigo en favor de la Argentina en la audiencia en EE.UU. por la denuncia de dumping en biodiésel. ¿Cómo va a terminar? -Soy optimista. Nunca hemos vendido biodiésel por debajo del costo. La gran pregunta es el diferencial arancelario: cómo lo ve Estados Unidos, si es un subsidio implícito o no. -Es posible entonces que compensen con aranceles... -Supongo que irán por ese lado. Pero es importantísimo que la Argentina defienda a muerte esto, porque si no podemos vender biodiésel a EE.UU., hay que vender aceite al mundo, y empezás a cerrar la paleta de demanda de un producto que sale de la molienda de la soja, va a repercutir en el valor al productor. -Están en proceso de reestructuración, ¿con qué resultados? -El ingreso neto al accionista de 2015 fue de US$ 211 millones o 4% de retorno del activo; el de 2016, US$ 316 millones o 6,6% del activo, y lo que quiero para 2017 es darle US$ 100 millones más. En 2018-2020 la meta es un retorno del capital del 10%. Una compañía que factura US$ 50.000 millones al año y que está en una industria con precios bajos, que esté creciendo lo que está creciendo, es porque estamos haciendo las cosas bien. La Nación